Injustamente considerada de menor importancia en el campo histórico y artístico, Milán es la ciudad donde los tiempos antiguos y modernos se encuentran.
Construida en el Siglo Cuarto A.C. por tribus Celtas y luego conquistada por el Imperio Romano, los Bárbaros, los Sforza, y por los imperios Español, Alemán y Austríaco, fue incorporada al Reino de Italia a mediados del siglo XIX, cuando comenzó a desarrollarse económica e industrialmente.
Ahora es considerada una puerta a Europa, y, con la presencia de los principales bancos y de la bolsa de valores más importante de Italia, un importantísimo polo económico.
En Milán pueden verse interesantes obras artísticas, como el Castello Sforzesco, la Última Cena de Leonardo da Vinci, el Duomo (tercera catedral más grande del mundo), la Galería Vittorio Emmanuele II, y el famoso Teatro de Opera de La Scala, o simplemente pasearse por el famoso barrio de la moda, donde todas las casas diseñadoras famosas tienen su boutique. En la tarde puede tomar el aperitivo en uno de los tantos bares del Navigli, un barrio con gran concentración de artistas y antiguo fondeadero de Milán, donde el canal todavía fluye.


